A principios de este mes me fui con mi hermano Javi a pasar 15 días de vacaciones maravillosos a un pequeño pueblo. Se trata de un pueblo de 300 habitantes, cercano a una zona montañosa. Por sus alrededores se cultiva principalmente trigo y cebada. También hay campos de girasol y algunas zonas con almendros y vid. Para nosotros el pueblo tiene un significado especial. Allí íbamos con mis hermanos y mi padre a pasar el verano con mi abuela. En este pueblo además tenemos familiares y amigos.
Este año, Javiy yo hemos venido a descansar y a desconectar del trabajo. Para ello nos hemos llevado unas bicicletas, libros y música. Allí no tenemos televisión, ni radio ni diarios.
En una ocasión fuímos en coche hasta el inicio de un camino que conducía al interior de un bosque muy frondoso. Desde allí fuímos andando un rato y pudimos ver huellas de jabalí, flores de lavanda, mariposas, etc... Al final del camino estaba la ermita de San Lamberto y muy cerca había un merendero con barbacoa. Realmente era un sitio bucólico y no había ni un alma.
Otra ruta que solemos hacer es el camino que lleva a la ermita de Nuestra Señora de la Olmeda.
Un acontecimiento digno de citarse es la recuperación de la tradicional procesión de Semana Santa. Hacía por lo menos 50 años que no se representaba en este pueblo. Para ello los vecinos se pusieron manos a la obra con total ilusión. Confeccionaron los trajes de múltiples personajes así como objetos simbólicos, accesorios, etc.. El resultado fue espectacular y algunos participantes se emocionaron. Se hicieron fotos y se editó un DVD.
Otro hecho destacable es la restauración de la fachada de la iglesia. Se trata de la iglesia de San Pedro y San Pablo y data del siglo XVI. Por otra parte hay intención de restaurar su órgano, que actualmente se encuentra muy deteriorado. Otro edificio destacable es la llamada "nevera". Es un edificio de piedra en forma circular que se destinaba a conservar hielo para luego aplicarlo a los enfermos.
En las fiestas de Agosto se reúnen varias peñas y organizan actividades. También hay juegos para niños. Años atrás soltaban vaquillas en un espacio circular improvisado rodeado con carromatos.
Hay un juego típico que se practica todo el año que es el de los bolos. Con la particularidad de que sólo juegan mujeres. Siempre ha sido así.
Otro aliciente es que en un pueblo cercano, en verano y durante unos días se organizan conciertos de música clásica gratuitos.
A 30 km del pueblo se encuentra el Monasterio de Piedra. Es un lugar donde hay unas cascadas impresionantes.
Otro lugar cercano al pueblo digno de mencionarse es la laguna de Gallocanta. Lo más destacado, aparte de la belleza del lugar es la existencia de una fauna variada y peculiar. Especialmente se dan cita allí aves migratorias. En una ocasión nos desplazamos a esta laguna en bicicleta. También tenemos cercano al pueblo la laguna de Zaida, este año llena de agua porque ha habido suficientes lluvias. Lluvias que por cierto han propiciado buenas cosechas.
Estuvo bien el día que fuímos en bicicleta hasta el pueblo de Torralba de los Frailes (recorrimos 18 km en hora y media). Fué un estupendo ejercicio pues volvimos a casa renovados.
Pasear por el campo no está exento de sorpresas. En una ocasión pudimos observar a un corzo que al vernos huyó deprisa hacia el monte. Otro día elaboramos un ramillete precioso de flores silvestres para decorar un poco la casa.
Por estos días hay trabajadores del campo que con sus enormes cosechadoras recolectan el trigo y la cebada.
Estoy deseando que llegue el mes de septiembre para disfrutar unos días más de vacaciones. Es bonito poder vivir en plena naturaleza y poder disfrutar del aire limpio y la tranquilidad que proporciona.
Un sábado de mayo, temprano, mi hermano y yo nos desplazamos al aeropuerto para cojer un avión con dirección a Roma. Con mucha antelación reservamos alojamiento en esta ciudad a través de Internet. Encontramos un sitio que no estaba mal cerca de la plaza de San Pedro de Roma, un lugar muy céntrico. Mi hermano ya estuvo en esta ciudad en dos ocasionespor motivo de congresos médicos y tuvo oportunidad de conocerla. En esta ocasión fue el guía perfecto. De todas maneras, antes de iniciar el viaje preparamos un poco el itinerario pues hay tanto por ver que hay que prepararse un poco. Vimos lo que se puede ver en cuatro días como ahora explicaré.
Me llamó la atención en primer lugar el tráfico, tan caótico, pues tan solo se respetan unos pocos semáforos. Esto es así por el gran número de coches y peatones que hay. El primer día comimos en un local llamado "Los cuatro moros", típico italiano donde se come muy bien aunque es un poco caro. Pudimos comer mucho pescado. Por la noche mi hermano me presentó a dos médicos que conocía y que trabajaban en Roma. Cenamos juntos y disfrutamos de las múltiples anécdotas que contaban. Depués de cenar fuimos a una terraza de un alojamiento donde disfrutamos de una visión privilegiada de la Plaza de San Pedro y de una parte de Roma. A continuación fuimos al hotel Columbus. Ellos tomaron café y yo me tomé un licor de almendras delicioso con un intenso aroma. Continuamos charlando allí. Vimos la Basílica de San Pedro. Antes de entrar hay unos controles por razones de seguridad. La Basílica y la plaza me llamaron la atención por las grandes dimensiones. A través de las fotos y la televisión es difícil hacerse una idea de como es realmente. Cuando lo ves al natural la percepción del lugar cambia mucho. Otro día vimos los Museos Vaticanos. Tuvimos que esperar una cola kilométrica durante más de 1 hora y con lluvia. A pesar de llevar paraguas nos mojamos. Después de recorrer inumerables salas llegamos a la Capilla Sixtina. Mi hermano y yo coincidimos en el impacto visual que se producía al contemplar las imponentes pinturas. Realmente Miguel Angel era un genio. Había gente que hacía fotos, pero estaba prohibido y muy controlado. Vimos la Plaza Navona, muy transitada casi como las Ramblas barcelonesas. Nos llamó la atención un hombre vestido de ejecutivo totalmente inmóvil y con la sonrisa congelada. Mucha gente se lo quedaba mirando sorprendida como nosotros. Por supuesto vimos ruinas: el foro, el Palatino, el circo Máximo etc...Pasamos por la famosa fuente de Trevi, lleno a rebosar de gente en todo momento. Vimos el Coliseo. Fue curioso porque le dije a mi hermano: "oye, aquello que se ve al fondo de la calle no es el Coliseo?" y el me decía: "No, es como el Coliseo pero más pequeño". Cuando llegamos vi una placa que ponía, en italiano claro: "Plaza del Coliseo". Para ver el Coliseo aguardamos cola durante unos 20 minutos pero valió la pena. Guardamos buen recuerdo de un día que cogimos el autobús y nos deplazamos a las afueras de Roma para ver las catacumbas cristianas. Vimos las Catacumbas de San Calixto y San Sebastian. Tuvimos la suerte de contar con unos guías que nos dieron explicaciones de la historia de las catacumbas en castellano. Aquel día también llovió y nos mojamos. En una ocasión cogimos el metro para desplazarnos. Hay dos líneas de metro. Actualmente están haciendo obras para una tercera línea, pero van muy despacio porque se encuentran restos arqueológicos. Me fijé un poco en la gente que ìba en el metro. Me recordaba el metro de Barcelona: gente con prisas, con estrés y con cara de preocupación. Aunque había de todo. Vimos muchas iglesias, entre otras, San Juan de Letrán. Presenciamos dos bodas. En una de ellas fue curioso porque los invitados íban de negro y muy elegantes. Mi hermano comentó que si íban de negro a una boda, cómo irían a un funeral. En Roma visitamos con un poco de detenimiento el barrio del Trestevere, donde curiosamente no había muchos turistas. Vimos el Panteon. Fue impactante y emocionante ver este imponente edificio después de haberlo visto en foto. Hay que decir que los arquitectos romanos eran grandes ingenieros de la construcción. En cuanto a la gastronomía probamos un poco lo típico: pasta, pizzas, helados, ensaladas, etc...Quedamos muy satisfechos y pensamos que los italianos comen bien y sano. Cuando paseábamos por las calles de Roma solíamos fijarnos en el aspecto de las fachadas de las casas. Es curioso, ni las limpian ni las restauran. Mi hermano y yo solíamos decir por ello que Roma era deliciosamente decadente. Pasamos, como no, por la famosa Plaza de España, también llenísima de gente. Aunque era un lugar algo inseguro. Había coches de policía, como en otros puntos de la ciudad. Vimos también vendedores ambulantes extranjeros. Algunos vendían flores, otros bolsos. En una ocasión nos paró una turista inglesa que nos vió con un mapa. Nos dijo que se había perdido y la ayudamos a orientarse. Por todo todo lo que vimos en Roma, monumentos incluidos, me híce una idea aunque somera de lo que debió ser en tiempos la grandeza del Imperio Romano. Nos fuímos con ganas de volver a esta increíble ciudad y coincidimos en que es un lugar acogedor para vivir y viajar.
Mi sobrino nació un 19 de marzo. Es de signo Capricornio, o sea, que seguramente será conservador y reservado, o tal vez no.
En el día del funeral de mi padre, mi hermana me comunicó la noticia de su embarazo. Al decírmelo, aquel día tuve una sensación extraña. Una mezcla rara de felicidad y tristeza. Es curioso, unos se van y otros vienen, da que pensar. Mi padre solía decir con frecuencia que le gustaría ser abuelo. Que pena que no haya visto a su nieto. Se me hace muy raro esto de ser tía. Tal vez sea porque no he tenido tíos (mis padres eran hijos únicos). Desde luego es una experiencia nueva en mi vida.
Mi sobrino es un cielo. Me encanta contemplarlo: tiene una carita muy dulce. Con unos ojitos, una naricita, unas orejitas, una boquita...está para comérselo. Le estuve observando mientras dormía. Parecía estar soñando con los mismos ángeles. Suele despertarse cada dos o tres horas para alimentarse. A mi hermana la agota. Un día le dí el biberón y cada vez que se lo retiraba de la boca parecía protestar y decir que quería más. A su manera claro.
Un día me preguntaba que es lo que querría ser de mayor en cuanto a la profesión. Pero da lo mismo, pensé. Lo importante es que sea buena persona, y sobre todo que sea feliz.
El domingo que viene le bautizan. A ver cómo se porta. Mi hermana estos días está haciendo los preparativos para celebrarlo en casa. Los alrededor de treinta invitados se distribuirán entre el jardín y el comedor.
El otro día mi cuñado dijo: "No se le ha de dar todo lo que pida". Desde mi posición de tía discrepo un poco. Pero tal vez tenga razón, no hay que malcriarlo.
¿Cómo será cuando crezca un poco más?. Es una pregunta que me suelo hacer. ¿Cuáles serán sus inclinaciones y gustos? Ya veremos.
Lo que es realmente bonito es verlo sonreír. Hay que ver cómo abre los ojos observando todo lo que le rodea. Mi hermana dijo un día: "en que estará pensando".
Como conclusión diría que tener un sobrino es como un soplo de aire fresco en la vida. Una gran esperanza de futuro. Augurios de felicidad y un gran gozo.
Hoy es mi primer día en este espacio de amigos. Quiero crear una página que aúne el diario personal y un rincón literario. Difícil? pero no imposible. Espero hacerlo bien.
Estos días estoy especialmente contenta porque soy tía, tengo un sobrino de apenas tres meses.
Es tarde y estoy muy cansada.
Los próximos días continuaré escribiendo.